Algunas veces aparece un paciente que quiere ser atendido ahora mismo.
No reconoce las pautas que le ofreces ("sólo se atiende con cita previa", "no se dan citas por email o sms") y entonces lo primero que siento es rechazo.
Con esta mujer he hablado por teléfono y he sido cuidadosamente clara al explicarle estas cosas. Ahora lleva horas llamando incesantemente a mi móvil y mi fijo: son las tres de la tarde y no ha parado desde las diez.

Sabe la zona en donde está mi consulta pero desconoce la dirección entonces me deja mensajes para que la llame y se la dé porque está en los alrededores.
Posiblemente se ha metido en un locutorio porque también ha puesto algún correo.
Si no fuera por como percibo esta situación gracias a mi trabajo interior empezaría a asustarme porque efectivamente es un poco espeluznante. De hecho al principio mi tendencia fue a enfadarme un poco pero pronto me di cuenta de que no debo cambiar mis planes por este asunto. Sencillamente cuando hablemos volveré a explicarle que no atiendo sin cita.

Cuando me encuentro con personas que no reconocen las pautas de los demás y que están dispuestos a invertir todo el tiempo y la energía necesarias para conseguir su objetivo por encima los objetivos de los otros, reconozco el problema que necesitan resolver: ego y apego. En este caso el apego no me lo dice su actitud, porque aún no la conozco pero me lo garantiza la experiencia.

Este tipo de personas creen que si consiguen tener su sesión de reiki ahora mismo su vida puede cambiar radicalmente. Esta claro que la vida interior y exterior de la que disponen no les gusta nada y quieren cambiarla hoy. Y es comprensible: toda la responsabilidad de todo lo que les ocurre la depositan en las manos de otros gestores. Y ahora, si lo permito, me toca a mi.

Hay que hacer un ejercicio de compasión muy grande y durante mucho tiempo para no enfadarse y saber lo que se debe hacer en un caso así. Lo primero es verificar si es realmente una urgencia, por supuesto.
Como no suele serlo, lo siguiente es repasar mentalmente la importancia que tiene para uno mismo seguir adelante con el plan establecido. Una vez hecho esto es posible tomar una decisión.

En este caso en particular no conozco a esta persona pero sé que si cedo a su aparente urgencia le estaré ayudando poco. Estar centrado únicamente en ti mismo es la primera razón para que muchas cosas no vayan bien. Y actuar con impaciencia no es más que la versión adulta de coger una perra para conseguir algo de otra persona. Así que mi decisión es clara: no contribuiré a esta actitud, no cambiaré mis planes del día y dejaré que el responsable en cuestión viva el proceso de frustración correspondiente. Cuando volvamos a hablar le volveré a explicar que no atiendo sin cita previa.

Es bastante posible que se sienta tan incómoda conmigo que no vuelva a llamar, o que si me llama finalmente no decida coger una cita. Pero si coge una cita y respeta mis pautas de trabajo habrá dado un paso en su evolución personal y habrá al menos posibilidades de que su vida pueda cambiar.

Siempre y cuando ella comprenda que un cambio en tu vida no es algo que puede hacer nada ni nadie desde fuera porque sólo "el que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino".

Un abrazo,

Pilar

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